lunes, 16 de noviembre de 2009
lunes, 2 de noviembre de 2009
De tumba en tumba por Paris
Paris es la ciudad más visitada por los turistas de todo el mundo. Se dice que son aproximadamente siete millones de personas al año que la recorren. Algunos hacen los tours principales, o sea, los monumentos y museos. Otros, buscan un Paris más insólito averiguando cosas distintas a lo que se ofrece usualmente. Uno de estos recorridos puede ser el de los cementerios.
Aunque la famosa necrópolis de Père-Lachaise forma parte de muchos recorridos, hay otros más que vale la pena no dejar de lado en tu próxima visita.
Puede sonar un poco morboso andar de un cementerio a otro de la ciudad, pero darse vuelta entre las curiosidades funerarias de la capital no tiene nada de sórdido o triste, al contrario. Pararse en frente de una tumba puede ser bastante emotivo, especialmente si bajo estas se encuentran grandes personalidades de la historia, de las artes, de la música, del cine, que han sido parte de la historia de los últimos siglos.
El más conocido y visitado es Père-Lachaise, que se encuentra en el distrito 20 de Paris, fue creado en 1804 bajo las ordenes de Napoleón Bonaparte, quien quería hacer un verdadero “jardín para los muertos”, un concepto totalmente nuevo para la época en la que todavía se enterraba en fosas comunes.
Así fueron apareciendo los relieves, los altos árboles y las numerosas alamedas de este cementerio que tomo su nombre del padre La Chaise, confesor de Luís XIV. Pero en la época era muy alejado para los parisinos, así que tuvo un difícil comienzo. Pero Bonaparte pensó en una buena estrategia de marketing y decidió transferir hasta el lugar los restos de Heloise y Abelard, de La Fontaine y los de Molière.
Este verdadero museo a cielo abierto, es un gran testimonio del arte fúnebre de los últimos siglos. Están las pequeñas capillas que las familias construían en medio de bosquecitos, esculturas, como también monumentos conmemorativos que se convirtieron en lugares de protesta, como el Muros de los Federados, construido en recuerdo de los reprimidos de la Comuna de Paris en 1871.
Hay imperdibles como la tumba de Guillaume Apollinaire y su esposa Jacqueline, en la que hay un monumento-mondito concebido por Picasso. El de la tumba del pintor Eugene Delacroix hecho en lava por Volvic. Para los amantes de la música esta María Callas o Edith Piaf. Para los de la danza Isidora Duncan. También esta Chpin o Pissarro, pero las verdaderas estrellas del lugar son Jim Morrison y Oscar Wilde.
El vocalista de The Doors ahora tiene un guardia que vigila su tumba para que aquellos peregrinos no se dediquen a tomar y dejar botellas y restos de lo que sea sobre su lapida. Además robaron hace un tiempo su mítico busto que lo adornaba su tumba llena de tags. Wilde, por su lado, tiene una gran esfinge esculpida por Jacob Epstein (monumento histórico de la ciudad) y miles de besos que dejan sus admiradoras sobre su lapida con labiales de fuertes colores.
En el siglo XIX Paris ya era bastante grande como para quedarse con una sola necrópolis. Veinte años después de la apertura de Père Lachaise, abre sus puertas el cementerio del Sur o de Montparnasse.
Además de ser un lugar de descanso para los que ya no están entre nosotros, Montparnasse es uno de los espacios verdes más importantes de la capital, gracias a sus miles de tilos, arces o fresnos. Aunque no siempre fue así, ya que cuando este sector aún era campo, esto era el vertedero de los parisinos, escombros que venían de canteras vecinas se amontonaban aquí en grandes cantidades. Así en el siglo XVII recibe el nombre de monte Parnasse, aunque por estos lados no hay montes ni colinas y es el cementerio más plano de la ciudad, fue la basura lo que inspiró a los citadinos.
Al entrar en este espacio de verdor, que muchos visitan para relajarse por la cantidad de vegetación, encontramos en medio de tumbas los cuerpos de antiguos molinos de harina que poblaban antiguamente el lugar. Y además Montparnasse también tiene su cuota de mausoleos o losas funerarias conocidas, por ejemplo, el busto del poeta Charles Baudelaire. Al lado de éste, podemos ver a Marie Dorval, Samuel Beckett o por ahí Julio Cortazar, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.
Imperdibles de esta necrópolis son Serge Gainsbourg quien es acompañado de retratos que le han dejado sus fan, cigarrillos comenzados y tickets de metro (nadie sabe por qué los tickets). La escultura que Niki de Saint Phale le hizo a su amigo Ricardo quien “partió demasiado pronto”, o el temático sepulcro de Henri Langlois fundador de la cinemateca francesa.
Cerca de la basílica del Sagrado Corazón o del Moulin Rouge está el cementerio de Montmartre que lleva el nombre de este visitado barrio. Esta tranquila necrópolis ondulada y llena de recovecos, no siempre fue así, si no que tuvo una siniestra reputación. En el siglo XVIII estos terrenos daban acceso a numerosas canteras de yeso, que durante la Revolución sirvieron de fosa común a las víctimas de motines, varios centenares de ellos Guardias suizos asesinados en las Tulerías en 1792.
Luego de esto y durante varios años este lugar sigue recibiendo los cuerpos de una buena parte de parisinos que ya no pueden ser enterrados en la capital y finalmente terminan siendo inhumados de maneras deplorables,
Para poner fin a esta situación en 1798 la ciudad compró un poco más de una hectárea para poder ofrecerles a los habitantes de la parte norte un lugar decente y no un vertedero. Y así en 1824 se agrando y se convirtió en un verdadero cementerio.
Aunque hoy en día es cuatro veces más pequeño que el Père Lachaise, guarda bastantes similitudes. Relieves accidentados, laberínticos caminos, las mismas proporciones de capillas de todos los estilos y dimensiones, muchas esculturas de entre la segunda mitad del siglo XIX y el XX.
Montmartre tampoco se queda atrás con sus celebridades. Dos tumbas muy llamativas son las de Dalida, la de los cantos arabescos, quien posee una bella escultura blanca de ella en tamaño natural. El bailarín Vatslav Nijinski también tiene una escultura pequeña que lo representa en Petruchka (obras burlesque). Otras imperdibles pero más sobrias son las del cineasta de la Nueva Ola francesa François Truffaut, la de Leon Foucault o la de Emile Zola.
Un poco más lejos, casi a las afueras de Paris, hay un cementerio diferente a los tres anteriores. Es más pequeño y además bajo las lápidas no descansan seres humanos, sino que animales, en su mayoría perros y gatos, pero también caballos, ratones, incluso monos.
La entrada es como cualquier otro cementerio de la ciudad, rejas y construcción antigua. Pero dentro las lapidas son más pequeñas y están una muy cerca de la otra.
En Paris, los restos mortales de los animales eran, casi siempre, tirados con la basura de casa, si es que no eran directamente lanzados al Sena. Pero gracias a una nueva ley de la época, que autorizaba el entierro de animales, se creó la sociedad francesa anónima del Cementerio para animales y otros animales domésticos. Así, en 1899, el Cementerio de Perros de Asnières abre sus puertas.
Con los años esta necrópolis de animales se fue poblando de queridos compañeros, de sepulturas importantes y monumentos. En 1900 se erige un monumento a Barry, un pobre San Bernardo de los monjes del hospicio del monte Gran San Bernardo, que “salvó la vida a 40 personas y fue asesinado por la 41”.
También están los monumentos a aquellos valerosos canes como los policiales que cayeron en servicio, como Dora de la comisaría del barrio, el multi medallas de Top o el pobre Leo asesinado en servicio. Famosos no faltan, como el actor de televisión Rin Tin Tin; o aquellos que pertenecieron a famosos, uno visitado es el gato de Henri de Rochefort quien murió de tristeza a pocos días del fallecimiento de su amo. Anónimo entre los anónimos, fue un perro errante que vino a morir en las puertas del cementerio en los cincuentas, en honor a él la dirección le hace un monumento además por ser el animal número 40 mil enterrado en el lugar.
Pero no sería nada este cementerio, si no fuera por aquellos desconocidos perros, gatos, pájaros, tortugas, conejos, hámster, gacelas, o caballos que descansan en sepulturas esculpidas, floridas o decoradas que demuestran el cariño de sus amos.
Aunque algunas abandonadas, muchas están llenas de colores, adornadas con gustos diferentes y a veces estrafalarios. Algunas lápidas tienen las fotos del animal y algunos amos no dudan en posar junto a ellos. Sus juguetes y objetos preferidos acompañan a algunos. Tristeza y desconsuelo escritos sobre ciertas tumbas, el dolor de humanos que reemplazaban hijos o a los amigos por sus perros o gatos..
Hay de todo, incluso, es el hogar de gatos bien vivos. Estos tienen su casa en el cementerio, merodean y descansan sobre la última morada de sus pares, como los vigilantes del lugar que incluso tienen una asociación que se encarga de cuidarlos y alimentarlos.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Amnistia y el racionamiento de agua por parte de Israel
Israel consume más del 80 por ciento del agua del acuífero de la montaña, principal fuente de agua subterránea de Israel y de los TPO, a la vez que restringe a sólo el 20 por ciento el acceso palestino a él.
El acuífero de la montaña es la única fuente de agua de la población palestina de Cisjordania, pero sólo una de la varias que tiene Israel, que consume también todo el agua disponible del río Jordán. Mientras que el consumo diario de agua palestino apenas alcanza los 70 litros por persona, el israelí es de más de 300 litros al día, el cuádruple.
En algunas comunidades rurales, los palestinos sobreviven con apenas 20 litros de agua al día, el volumen mínimo recomendado para uso doméstico en las situaciones de emergencia. Entre 180.000 y 200.000 personas que viven en comunidades palestinas rurales no tienen acceso a agua corriente, y el ejército israelí con frecuencia les impide incluso recoger el agua de lluvia. En cambio, los colonos israelíes, que viven en Cisjordania pese a violar con ello el derecho internacional, tienen cultivos de riego intensivo, exuberantes jardines y piscinas. Los colonos, cuyo número asciende a alrededor de 450.000, tienen tanto o más agua que los 2,3 millones de personas que forman la población palestina.
En la Franja de Gaza, el 90 o el 95 por ciento del agua de su único recurso hídrico, el acuífero costero, está contaminada y no es apta para el consumo humano. Sin embargo, Israel no permite que se lleve agua del acuífero de la montaña de Cisjordania a Gaza.
Las fuertes restricciones que Israel ha impuesto en los últimos años a la entrada en Gaza de material y equipo necesarios para el desarrollo y la reparación de la infraestructura han agravado aún más la situación allí desde el punto de vista del suministro de agua y el saneamiento, que ha alcanzado proporciones de crisis.
martes, 27 de octubre de 2009
Rachel de Simone Bitton
Yo conocía la historia de Rachel Corrie. Una joven estadounidense que partió a Gaza, a la ciudad de Rafah, como "escudo humano", como pacifista ,como una esperanza para aquellas familias que se encontraban en el "lugar equivocado", muy cerca de las fronteras israelí y egipcia.
Rachel estaba delante de una de las casas que defendía de ser demolida. Una casa en la que había una familia. Rachel fue aplastada por el tractor se dirigía a tirar la casa abajo.
El documental, dirigido por Simone Bitton (francesa-israelí), esta lleno de testimonios, de documentos oficiales que nos van reconstituyendo los hechos cronológicamente.
Sin decirlo directamente, la directora nos muestra las negligencias de la investigación oficial y sus mentiras. Y nos vamos dando cuenta cómo jóvenes adoctrinados por una fuerte propaganda, son adiestrados para destruir
el hogar de aquellos a los que sus superiores llaman terroristas.
Durante todo el relato, amigos y familiares de Rachel nos van leyendo su diario de vida y cartas que envío durante su estadía en Palestina. Aunque simples, son impresionantes sus palabras llenas de madurez y compromiso, llenas de algo inmaterial, pero que producen admiración hacia esa chica de 23 años, convencida de lo justa de su tarea.
Para conocer más sobre Rachel:
http://rachelcorriefoundation.org